Parques del Río Medellín ¿necesario? ¿viable?

La zona de expansión en Robledo, que prometía hasta parque eólico, hoy se cae a pedazos.

Campaña nacional por hábitad, vivienda y servicios públicos domiciliarios?

Construida como desarrollo de las conclusiones y propuestas del Foro Social Urbano Alternativo y Popular.

Space, Continental towers, Medallo City

Medellín es la ciudad más feliz del país más feliz del mundo.

Cartilla final Escuela Interbarrial Medellín 2014

La escuela Interbarrial es un proceso socioeducativo que se inició en el año 2012.

La revolución es la felicidad


Por Edgar Montenegro

A modo de Homenaje al compañero LEONEL PLAZA, de Engativá, quien murió hace dos años sin alcanzar a dar a conocer masivamente sus importantes aportes al trabajo social y político de la ciudad, el país y el continente.

Hagamos de cuenta que ya se produjeron los hechos económicos, políticos y militares, que finalmente desembocaron en la toma del poder por y para el pueblo, la “revolución colombiana”, profunda, ancha y tan nuestra como la panela. ¿En qué consistiría esa revolución? ¿Cuáles serían sus rasgos más destacados? principalmente “para el pueblo” que se supone es quien se beneficiaria del buen suceso del –ese si- cambio radical de la manera tradicional de dominación política y exclusión económica popular.

La revolución es la búsqueda de la mayor felicidad posible para los pueblos. Y cada persona y las gentes en general “son felices haciendo lo que les gusta”. ¿“Hay alguien más feliz que un padre de familia corriendo tras su niñ@ de tres años punteando en la doble al parque en triciclo”? .. porque hay mucha gente que es feliz haciendo deporte .. desde el individual ping-pong o el ajedrez, cuyas mesas caben en un patio o en un salón, hasta el muy colectivo voleibol, el basket o el futbol, pasando por el tenis, el atletismo, en fin. Pero en cada barrio.. ¿si hay el Parque?, ¿si hay las canchas de tenis, de voleibol, de básquet y futbol?.. ¿hay el Polideportivo para hacer la Olimpiada de la Localidad? A veces hay las instalaciones, pero todo se nos vuelve un negocio de pocos que aprovechan la búsqueda de felicidad de much@s por el deporte.

Y qué decir de las artes, la música, la pintura, la literatura, la escultura, de quienes son felices tocando un instrumento musical, los que lo son aprendiendo y los que lo son enseñando (la flauta, la guitarra, el saxofón, el violín, el piano y la lista es larga), los que organizan un grupo musical, la orquesta, l@s cantantes, el coro, el grupo de danzas, el grupo de teatro. Quienes son felices pintando, haciendo un poema y/o cantando.

Y hay quienes son felices organizando la fiesta anual o de los cumpleaños del mes y los paseos con cualquier buena disculpa. Las tertulias, las conferencias, los debates, el jueves de la palabra al adulto mayor, el círculo femenino o la colonia regional de la Localidad. Todo y cada cosa de estas se planean, pero a veces no hay un sitio para sentarse a planear tanta felicidad o hay el sitio pero no se nos han ocurrido los planes.

Entonces un buen comienzo es tener una Sede, una Casa de la cultura, la sede comunitaria, la casa de todxs, donde cada sector bien puede planear la fiesta, la olimpiada, el paseo, el curso, la tertulia, el debate de los viernes, el festival gastronómico, un desde donde planear lo que sea. Y como se necesita plata, porque como dice la canción “la cuestión es con dinero”, pues allí mismo puede planearse ofrecer el tinto, la empanada, el restaurante popular, el ahorro juicioso para el fondo de tod@s, la cooperativa multiactiva, en fin, que la revolución puede y debe comenzar en cada barrio y vereda, pues “si se trata de planear ser felices, vamos haciéndolo”, decía Leonel Plaza.

A descubrir lo que somos.. para saber nombrarnos



Por Edgar Montenegro

Los invasores de España hace 500 años, para afincar su dominio asesinaron a los Mohamas, Mojanes, Jeques y Caciques nativos, quienes eran los portadores y guardianes de la tradición oral, quemaron los templos con los objetos del recuerdo, se robaron las reliquias fundamentales para la memoria e implantaron su toponimia invasora, esto es, pusieron sus nombres sobre los nombres originales, para así sellar el saqueo y el genocidio.

Empezando por el nombre de Colombia, en homenaje a Colón, el ansioso comerciante que soñaba con un camino corto para llegar a ”las Indias” y poder llevar a Europa las especias (canela, jengibre, pimienta y demás) y sedas de Asia sin tener que pagar los impuestos de los turcos, ni depender de los todopoderosos comerciantes genoveses. Don Cristóbal murió sin tener idea del nuevo continente que su contemporáneo el geógrafo italiano Américo Vespucio les ayudó a los europeos a re/conocer, de ahí el nombre de América.

Pero en Colombia los nativos Caribes le decían Caribia y Caribá a sus tierras y más adentro había decenas de naciones que le decían al oro “lagrimas del sol”, al caucho “árbol que llora” y “madre” a la tierra.

Tenemos que descubrirnos, saber de nosotros. Porque -ejemplo capital- Santafé fue el campamento y sitio militar que le hicieron los ejércitos de Castilla y Aragón a Granada desde 1490 hasta enero del memorable año de 1492 para expulsar a los moros de la península Iberica.

Hace 200 años dizque hubo “independencia”, pero los nombres nos niegan, tenemos 21 Zaragozas, 24 Sevillas, 34 Belenes, 101 San Luises, 115 San Isidros, 146 San Migueles, 178 San Juanes, 169 San Franciscos, 181 San Pedros, 285 San Josés y 307 San Antonios, esto es, recordatorios e imposturas de lugares europeos, bíblicos y del frondoso santoral impuesto. El colmo es aun tener en Bogotá estatuas y avenidas, edificios y colegios que se llaman “Gonzalo Jiménez de Quesada”, el cruel y sanguinario aventurero y que el himno de Bogotá diga la mentira de que “tres guerreros abrieron tus ojos” (como no sea con las espadas) y que dizque “desde entonces no hay codicia en tu gran corazón” cuando desde entonces fue la codicia enfermiza de Don Gonzalo -por el oro- la que se instaló por éstas tierras y sus alrededores, además de la traición y otras desgracias.

Con todo, mandamos a que lo que lleve ese nombre de Gonzalo Jiménez pase a llamarse Jose María Carbonell en memoria de patriota que en 1810 trabajó por el Cabildo Abierto del 20 de Julio y que al notar que se doblegaba sinuoso ante la corona, convocó otro Cabildo para el día siguiente en San Victorino, donde fue elegido Presidente de la Junta Popular Revolucionaria, razón por la cual se lo condenó a la muerte indigna y fue ahorcado por la reconquista española el 19 de junio 1816 en la Huerta de Jaime, hoy Plaza de Los Mártires.

Y empecemos, el Rio San Agustín tomará su nombre original que es Chiguachí, y no Arzobispo el rio, ni Monserrate la montaña sagrada sino Tensacá río y montaña, el San Francisco es el rio Vicachá, y Bacatá es el nombre de nuestra ciudad y La Calera es Teusacá, La Caro es Fusca, el Rio San Cristobal es el Fucha y las provincias de Cundinamarca son Colima, Guacaná, Guabio y Sutagá. El Paramo de Cruz Verde es el de Camanaos, este Altiplano es Chibcha, Sumapaz es Sutagá y Tibsaquillo el territorio de la 26 a la 40. Y el Parque al que le están diciendo Tercer Milenio se llamará del Bicentenario, como que allí desemboca, como en la historia la Avenida de Los Comuneros.

Vamos a descubrir nuestro muy mestizo mundo y a nombrarnos como nos dé la real y antigüa gana, porque somos un haz de múltiples culturas y porque estamos de Santos hasta la aureola !!

Año nuevo… ¿Izquierda nueva?




A pocos meses de la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC, y de iniciarse un proceso similar con el ELN que supere el conflicto armado colombiano, conviene revisar aspectos subjetivos de la vida política que están imbricados en este trance excepcional en que hemos entrado como sociedad. 

Tanto el establecimiento como las fuerzas alternativas de la Izquierda y el Socialismo, tienen sus propios retos en la perspectiva de la pacificación del país. El gobierno de Santos, igual que otros en décadas pasadas, tiene el inmenso desafío de poner de acuerdo a los poderes regionales y locales que a lo largo y ancho de la geografía nacional han sustentado la emergencia de grupos armados, a veces pequeños ejércitos, que han saboteado desde siempre no solo los proyectos de pacificación sino todos aquellos que han intentado tocar los intereses de las oligarquías anidadas territorialmente. La guerra colombiana ha tenido una fuerte característica territorial que solamente quienes la entiendan, pueden participar en su solución. 


Santos no logrará el objetivo de la paz como quien se sale con la suya. Deberá emprender procesos de negociación inter-oligárquicos que pasan, como ya lo viene haciendo, por convencer a todas las élites de las bondades económicas de la paz, de las oportunidades que se abren a la inversión, los negocios y el crecimiento de sus riquezas. En esa perspectiva, la reciente aprobación por el congreso de las Zidres (zonas de interés de desarrollo rural económico y social), que permitirá a los grandes empresarios agrícolas incorporar la altillanura orinoquense y otras áreas al desarrollo rural capitalista, es algo más que un contrasentido frente a los acuerdos hasta ahora logrados entre el gobierno y las FARC. Es un elemento de negociación con el empresariado agrícola del país y sus gremios, un parte de tranquilidad frente a sus reiterados señalamientos de que el gobierno negocia el modelo de desarrollo económico en la mesa de La Habana. Otro mensaje de tranquilidad, esta vez para el capital financiero y las multinacionales de la construcción, es la subasta de Isagen en plena crisis hídrica y climática para invertir en infraestructura vial; lo anterior para no hablar de las reformas al fuero penal militar que se dictan desde los cuarteles. La paz que hasta hoy está imponiendo Santos, es el resultado de una doble negociación: en Cuba para el desarme de la insurgencia y en Colombia, para que todas las oligarquías se sientan ganadoras con el “pos-conflicto”. 


Solamente los expresidentes que ya intentaron reformas económicas o políticas, saben cuánto vale en este momento, subir a las oligarquías regionales al carro de la paz. El “¿cómo voy yo?” característico de la corrupción pública en la vida colombiana, igualmente funciona y ha funcionado en la búsqueda de la paz para nuestro país. 


Los retos que este período pos-acuerdos plantean a la Izquierda colombiana no son menores. La Izquierda política necesita recomponerse y reagruparse para orientar los procesos educativos y culturales que han de sustentar la construcción de la paz. En esa dirección, tiene la urgencia de repensarse y hacer una catarsis que le permita entenderse a sí misma y poder salir de su ya larga marginalidad. Necesitamos Año nuevo!, País nuevo!... e Izquierda nueva! 


La Izquierda colombiana, aún la más pensante y aún la más divorciada de las estructuras que practican la violencia, no está por encima del conflicto armado que se desató cuando el Frente Nacional devino en pacto excluyente incapaz de integrar socialmente a amplios sectores campesinos y urbanos del país. Con un estado nacional a medio construir, donde el poder político, con pasajeras excepciones, se ha gestionado a través de la historia por medio de las armas, nadie puede pretender situarse por encima del bien y del mal en esta materia, diciendo que un conflicto armado de más de 50 años va por un lado y por otro muy distinto, las luchas populares, sus organizaciones y sus dirigentes. 


La actual Izquierda colombiana está marcada de muchas maneras por el conflicto armado. Ha heredado muchos de sus miedos, de sus odios y sus prejuicios. Es una Izquierda a la defensiva, victimizada, sobreviviente de intensas persecuciones y arbitrariedades donde la impunidad ha sido la regla. De tanto defenderse terminó por invisibilizarse y atrincherarse en pequeños grupos que además, compiten entre ellos por protagonismos de corto alcance que sucumben ante la ofensiva mediática permanente del régimen político. Terminó interiorizando su lejanía del poder negándose a proponer de manera coherente un proyecto de sociedad, principalmente en los planos regionales y locales, a los cuales aplica forzadamente las consignas nacionales de consumo más corriente. No ha sido pues, propositiva, porque perdió su vocación de estado y en lugar de generar esperanza entre la población, entró en un “denuncialismo” compulsivo que señala la maldad de los malos pero que no educa ni construye proyecto de sociedad. 


Si los asuntos anteriores no se ponen en discusión y no se extraen las conclusiones pertinentes, menos entenderemos por qué la finalización del conflicto armado marcará un antes y un después para la política de Izquierda en Colombia. Las cosas serán a otro precio cuando las rebeldías puedan expresarse bajo la certeza de que únicamente el estado posee las armas y las emplea de conformidad con la Constitución Política. 


La lucha por la paz que han emprendido las fuerzas democráticas, y que hoy cristaliza en las negociaciones de Santos con las guerrillas, tiene implícito un reto al establecimiento: el reto a la confrontación política sin recurrir a las armas, sin insurgencia armada ni paramilitarismo, con el exclusivo arbitraje de un estado que legítimamente monopolice los medios de coerción. Estuvo claro desde el principio de la negociación entre el gobierno y las FARC, que el modelo de desarrollo no estaba en juego, y que ninguna reforma social o económica importante haría parte de lo acordado en la mesa de discusión. Lo otro, lo difícil de prever, porque hace parte del juego político y la confrontación de voluntades y liderazgos, son las condiciones subjetivas de la lucha política que abre un desarme de las insurgencias, incorporadas ahora a la lucha civil, con garantías democráticas para todos los movimientos sociales, como esperamos sea el período que se abre con la firma de los acuerdos. 


Es pues, en este plano de las subjetividades, donde empiezan ya a jugarse las cartas más importantes del país sin violencia política organizada que podríamos tener en 2016. Las organizaciones políticas de Izquierda tendrán un escenario nuevo para su actuar cotidiano. No desaparecerán el señalamiento malintencionado, la estigmatización y la guerra sucia mediática contra ellas, pero disueltos los ejércitos con los cuales se les vincula, el discurso inquisidor perderá fuerza en favor de la narración histórica que por fortuna, hace parte de los acuerdos de La Habana. La no repetición del conflicto armado y del matoneo permanente que trajo para los luchadores democráticos y populares, en mucha medida están atados al esclarecimiento de las causas, agencias, estrategias y perpetradores de la violencia. La Izquierda es la primera llamada a empujar la rueda de la verdad histórica, y esta, la única que podrá ir poniendo los puntos sobre las íes, y también poniendo en su lugar el relato dominante sobre la guerra, que es parte de la guerra misma.
Aprovechar un escenario menos adverso no obstante, depende ante todo de la capacidad de esas fuerzas antisistémicas para racionalizar la experiencia vivida y convertirla en sabiduría, de su disposición para entender y aceptar los cambios, unirse y superar las taras que les impuso el conflicto. Se va a necesitar lucidez para adelantar un intenso trabajo programático que permita recuperar la vocación de estado; espíritu crítico y autocrítico, y apertura mental para estimular la participación política de todos los sectores que perdieron la esperanza y la fé en sí mismos, o siempre se han abstenido frente a los asuntos de la vida pública. 


Un escenario de pos-acuerdos indudablemente va a producir conmociones en la derecha radical uribista, pero no la sacará del juego político. Ya ha indicado que irá con todo por el no a la refrendación de los acuerdos, y no es descabellado esperar su endurecimiento apropiando el discurso premoderno y el fanatismo del procurador Ordóñez: ni más ni menos un Laureanismo del siglo XXI llamando a reiniciar la guerra. El tema de la refrendación será precisamente, la primera gran contienda que las fuerzas de la paz tendrán que librar en las nuevas condiciones. Allí empezaremos a ver la cara fresca de una Izquierda que se quiere reinventar, o su rostro ajado y vociferante buscando los viejos fantasmas de la nueva derrota. 


Parte de las nuevas condiciones y el nuevo escenario que se avecinan, tema del cual poco se habla públicamente, es el “aterrizaje” de las FARC y más adelante del ELN en la arena política y electoral, asunto que está en la médula de las negociaciones por lo menos con el primero de los grupos mencionados. Además de otros actores sociales importantes, la vinculación de esa fuerza a la vida pública podría dinamizar la lucha política en dos direcciones claves: una, fortaleciendo los liderazgos de las organizaciones campesinas y étnicas hacia la recuperación de sus tierras, su redistribución y contra el extractivismo; y otra, apoyando la movilización social permanente por las libertades civiles y garantías democráticas, muchas de las cuales quedaron consignadas en los acuerdos de La Habana sobre participación política. 


Además, la mayoría de los comandantes habrán terminado el doctorado intensivo que significan tres años y medio de discusiones, con asesorías nacionales e internacionales, sobre los problemas medulares de la realidad colombiana que han tenido que ver con el conflicto social y armado. Esa experiencia podrá habilitarlos si se lo proponen, como interlocutores válidos frente a los sectores informados de la sociedad y frente a las demás fuerzas de una Izquierda que avanza en su recomposición. Todas son expectativas; están por verse la capacidad de adaptación de los futuros excombatientes a la vida en la legalidad y el tipo de relaciones que establecerán con los distintos sectores de la sociedad, con los gremios del capital, los gremios del trabajo, las minorías, la clase política, las fuerzas armadas y los partidos. Tienen la experiencia político-militar más extensa de todas excluyendo la del propio estado, pero, la racionalizarán?, la evaluarán?, la convertirán en sabiduría? 


La Izquierda colombiana agrupada en partidos o formaciones similares, vale decir las militancias, atraviesan una crisis profunda ideológica y organizativa. Han pasado casi desapercibidas y su desempeño ha sido gris en la actual coyuntura nacional de tránsito hacia la paz. Derrotadas en las mentes de los ciudadanos por el cuento guerrerista de la derecha radical, por la indiferencia de las poblaciones urbanas y por los errores propios, debe aferrarse con más fuerza y convicción a la tabla salvadora de la paz, superar el estado de vacilación y adelantarse a los acontecimientos si de veras aspira a ser fuerza determinante. 


El fin de la violencia política organizada, es decir, del conflicto armado, parece estar cerca. Pero los nubarrones sobre la sostenibilidad de la paz, son densos. No se avizora un liderazgo pos-acuerdos diferente al de la clase política neoliberal, dispuesta a embarcarse en un paquete de reformas constitucionales y legales transitorias que aseguren la desmovilización y desarme completo de las insurgencias, pero que en la perspectiva de su dominación de clase, marquen un giro de 360 grados con regreso al punto de partida. 


Así, la trascendencia de la firma de los acuerdos entre este gobierno y las insurgencias, no está asegurada. Que ella será un manojo de oportunidades, no cabe duda; pero la puja entre proyectos y liderazgos será lo decisivo. A la Izquierda se le agota el tiempo. Aguanta perder la alcaldía de Bogotá y hasta una eventual presidencia de la república, pero la paz no le puede pasar de largo.

Declaración Final II Asamblea Nacional por la Paz

 
 
Bogota, noviembre 20 de 2015

Contagiados de un inmenso entusiasmo, 1.500 delegados y delegadas de los más variados sectores sociales y políticos, representativos de todo el territorio nacional, nos hemos reunido en Bogotá durante los días 18, 19 y 20 de noviembre en la II Asamblea Nacional por la Paz bajo el lema “Territorios con energía, construyendo paz para la nación”.

A lo largo de 9 meses compartimos esfuerzos y dificultades para hacer realidad este proceso nacional; hoy contamos con muchos sectores y organizaciones sociales dispuestos a continuar en la lucha por la paz con justicia social.

En medio de un espíritu unitario y plural, nos hemos encontrado para afirmar nuestro compromiso por la paz y la democratización de la sociedad, y acordar tareas y mecanismos para la construcción de la paz.

Colombia se ha llenado de esperanza con este proceso, que sin duda beneficiará a todo el pueblo colombiano. El proceso de La Habana entre el gobierno y las FARC cumple ya tres años y a pesar de las dificultades ha permitido importantes acuerdos. Esperamos que la etapa de exploración entre el ELN y el gobierno culmine para dar paso a la fase pública de negociación; esperamos que el gobierno vincule también al EPL a las conversaciones; la paz debe tener un carácter integral.

Un pacto de paz sin transformaciones políticas que democraticen la sociedad y sin cambios en el modelo socio-económico del país hará inviable el tránsito hacia el bienestar y la convivencia que Colombia requiere. Hay que seguir madurando las posibilidades de un proceso constituyente para los cambios que necesita Colombia. Medidas como el alza en las tarifas de energía y la anunciada reforma tributaria, lo único que harán es agravar aún más la ya menguada economía familiar.

Llamamos al gobierno a respetar el carácter bilateral de los acuerdos en la Mesa de La Habana. Medidas unilaterales como el marco para la paz, el plebiscito y otras, lo único que hacen es introducir escollos que dificultan y prolongan la negociación.

La II Asamblea llama al gobierno a respetar los acuerdos de las Mesas de diálogo con las insurgencias, a suspender las operaciones militares contra los campamentos insurgentes en tregua unilateral, a dar el paso de una tregua bilateral inmediata y emprender el desmantelamiento del paramilitarismo.

Se requiere una nueva política petrolera y minero-energética (NPPE) en un escenario de una Colombia del siglo XXI, que incluya una politica ambiental, un programa de defensa de los recursos y respectivas empresas estatales y una política sobre las regalías y la misma renta; por eso la II Asamblea por la paz acoge la propuesta de la USO de un proyecto de Ley orgánica de hidrocarburos, que además tenga en cuenta el propósito de las comunidades relacionado con la calidad de vida que estos proyectos deben garantizar en las zonas de impacto de la industria, la preservación de los ecosistemas y que los recursos sirvan para establecer las bases de la construcción de la paz en Colombia.

La Asamblea llama al gobierno a parar los planes de privatización de Isagen y Ecopetrol; parar la fragmentación de Ecopetrol, y hacer que todas las reversiones pasen a manos de la empresa, igualmente importante es parar la expedición de licencias ambientales en zonas de recursos hídricos. Llamamos a Ecopetrol a parar los despidos de trabajadores y reintegrar a quienes hasta hoy han sido despedidos.

La Asamblea orienta la creación de una MESA SOCIAL MINERO-ENERGÉTICA POR LA PAZ que desarrolle los puntos reivindicativos a conseguir de manera inmediata, pero con propuestas de cambios de legislación política minero-energética de largo plazo. Trascender de un escenario de diálogo y reflexión a un escenario de incidencia significativa en la agenda pública del sector minero energético, requiere de la articulación entre plataformas de la sociedad civil que compartan la apuesta por un sector minero energético incluyente, comprometido con el desarrollo humano integral, la equidad, la preservación socio-ambiental y la paz de Colombia.

El atentado al líder indígena Feliciano Valencia, el asesinato del líder campesino y ambientalista Daniel Abril y la aleve agresión de la fuerza pública el día de ayer contra el campesinado de Argelia Cauca, que ha dejado una persona muerta y cinco heridas, nos obliga a llamar al gobierno para la desmilitarización de las regiones y reconocer el derecho de los pobladores a decidir sobre su territorio y el desarrollo de proyectos comunitarios en el marco de la normalización en la nueva etapa una vez se firmen unos acuerdos de paz. El país está reclamando la libertad de 9.500 presos políticos. Los colombianos no pagamos impuestos para que se destinen a financiar una fuerza pública que dispare contra su propio pueblo.

La construcción de paz requiere la adopción de garantías de no repetición desde el Estado colombiano que implica el reconocimiento de la protesta social como derecho a la participación ciudadana, la identificación de las demandas que les motivan; y la habilitación de canales que den respuesta de fondo a las reclamaciones sociales y populares; el disenso y el conflicto deben dejar de ser valorados como sinónimos de guerra, y entenderse como consustanciales a los procesos democráticos y de formación de ciudadanía.

Es preciso adoptar mecanismos de control y sanción de acciones de violencia y represión de la protesta y el uso abusivo de la fuerza policial, que implica la prohibición estricta de armas de fuego en manifestaciones sociales y la garantía de justicia para las víctimas de agresiones por parte de la Fuerza Pública, lo cual incluye la investigación y juzgamiento por parte de la jurisdicción ordinaria de manera pronta, efectiva y eficaz.

Llamamos el Gobierno y al Congreso de la República a revertir la legislación que limita o criminaliza el ejercicio de la protesta. Entre otras, la Ley de seguridad ciudadana.

La asamblea hace un llamado a los medios de comunicación, a los periodistas y editores a que la información y las diferencias no se tramiten con instrumentos mediáticos de violencia, les invitamos a titular en el sentido de la paz que necesita Colombia.

La paz es un reto nacional y exige de una mayor articulación de las diversas iniciativas que vienen aportando su contingente para el propósito de la solución politica del conflicto armado, por tal motivo proponemos darle un carácter permanente a los equipos de trabajo que organizaron las Asambleas regionales preparatorias, para garantizar la realización de las conclusiones que hoy estamos acogiendo y aportar a la convocatoria para el primer trimestre de 2016 de una Cumbre de iniciativas de paz en la idea de unificar agendas y simplificar espacios para hacer más efectiva nuestra acción por la paz. El sindicalismo no puede ser indiferente frente al destino del país. Llamamos a los trabajadores y a la clase obrera en su conjunto a asumir iniciativas en favor de la paz y a una mayor unidad y coordinación con la Cumbre Agraria.

Llamamos a realizar una gran movilización nacional para defender el proceso de paz y por el cumplimiento de los acuerdos, bajo el lema: “Colombia quiere la paz, con democracia y justicia social” para el 9 de abril de 2016, que convoque a todas las expresiones organizadas o no de la sociedad comprometidas con la paz.

Salimos de esta segunda Asamblea Nacional por la Paz con el compromiso de convertirnos en activistas de 24 horas en la construcción de la paz, para que el pueblo colombiano se erija como un gran protagonista de las transformaciones democráticas para un nuevo país.

Bogota, noviembre 20 de 2015

Libertad para Feliciano Valencia, secuestrado por el Estado Colombiano

 
Comunicado del Congreso de los Pueblos, 
participante del foro social urbano altarnativo y popular

Con indignación,denunciamos que nuestro compañero FELICIANO VALENCIA ha sido detenido por parte del Estado colombiano, el pasado martes 15 de septiembre en el departamento del Cauca, suroccidente colombiano. La captura de Feliciano ratifica la doble agenda del gobierno Santos: por un lado se habla de paz, y por otro agrede a las organizaciones y líderes populares.

El Congreso de los Pueblos, es un movimiento social y político construido por una gran diversidad de procesos que decidimos unirnos para transformar el país. La antesala del CDP fue la MINGA DE RESISTENCIA SOCIAL Y COMUNITARIA, proceso que nos permitió reconocer y potenciar las luchas rurales y populares cargadas de diversidad étnica, sabiduría, espiritualidad y poder popular. Este proceso tuvo un impulso fundamental por parte de las comunidades indígenas del Cauca, quienes le apostaron a construir unidad; allí el papel de FELICIANO VALENCIA ha sido fundamental.

Feliciano ha caminado la palabra en la Minga y el Congreso de los Pueblos durante años. Ha sido una de nuestras vocerías, destacado por su papel articulador y su gran capacidad de generar consensos en pro de unificar las luchas populares. Así mismo, el compañero Feliciano viene liderando los procesos de liberación de la madre tierra en el suroccidente colombiano, que confronta directamente a los terratenientes que han despojado de las tierras a nuestro pueblo.

También denunciamos la estigmatización mediática en contra de las formas organizativas de las comunidades indígenas, que pretenden legitimar las opresiones estatales y de los poderes económicos en contra de ellos y ellas. Una muestra clara fue la emisión del programa Séptimo Día, los días 26 de julio y 2 de agosto por canal Caracol; monopolio transnacional que pretendió manipular ideológicamente la visión general del país sobre las comunidades indígenas para mostrar sus tradiciones como "salvajes".

Le exigimos al gobierno coherencia en su discurso y se brinden las garantías a la participación política y a la movilización. Los falsos positivos judiciales que se han venido cometiendo en contra las Organizaciones parte de la Cumbre Agraria, campesina, étnica y popular: Marcha Patriótica, Congreso de los Pueblos, la ONIC, así como las amenazas y seguimientos a miembros y a movimientos sociales, hacen parte de la estrategia estatal de golpear y debilitar los movimientos sociales y populares en el contexto de las negociaciones de paz.

Este no es el camino hacia la paz, presidente. Se hace urgente entablar un Gran Diálogo Nacional para hablar de la solución al conflicto social y político del país y negociarlo con el movimiento social y popular. Los acuerdos de paz con las insurgencias no van a servir si el blanco de los ataques por parte del Estado vamos a seguir siendo las personas que día a día luchamos por la paz.

Empieza la cuarta escuela interbarrial en Medellín

 
Este año 2015 se desarrollará la 4° Escuela interbarrial: Memoria, Identidad y Territorio. 

Cuyo objetivo es fortalecer las capacidades para la defensa de los territorios a través de la memoria y la experiencia de lucha de los habitantes de los barrios populares de Medellín.

Los temas a tratar son:

- La construcción de los barrios populares. Luchas por los servicios públicos domiciliarios y estrategias de defensa en las invasiones.


- La propiedad del suelo de los barrios y asentamientos informales. Las formas de organización comunitaria y la cartografía de los barrios autoconstruidos en Medellín.


- Los saberes y oficios de los habitantes. La solidaridad, la vecindad y la olla comunitaria.


Todos los sábados del 29 de agosto al 7 de noviembre de 2 a 6 pm. En distintos barrios de la ciudad.

Para inscribirte escribe al correo:

mesainterbarrialmedellin@gmail.com



Te esperamos....

Reasentamientos y movimientos de población en Medellín - Estudio

El desarrollo de la Fase I del Observatorio en sus diferentes etapas produjo un alto nivel de información conceptual, metodológica e instrumental de gran utilidad para avanzar en la construcción progresiva del Observatorio. 

Igualmente, en el desarrollo metodológico de dicha fase se estableció un alto nivel de relación e interacción con los protagonistas centrales de los procesos de reasentamientos y movimientos de población en el Municipio de Medellín: comunidades (organizaciones sociales y territoriales, veedurías y mesas de trabajo) e instituciones públicas (prácticamente todas las relacionadas con este proceso, en el municipio de Medellín). 

Adicionalmente, se han realizado tres eventos académicos: Un Foro en noviembre de 2012 con un invitado internacional, el investigador Carlos Vainer de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, en noviembre de 2013 se realizó el seminario Internacional “Ciudades en transformación: Reasentamientos y Movimientos de Población en el siglo XXI” que contó como ponentes, cuatro invitados internacionales de México, Brasil y Argentina, 7 ponentes institucionales y 7 ponentes de organizaciones comunitarias y en noviembre de 2014 se realizó otro Foro con la invitación del conferencista del Instituto de Pesquisa y Planeamiento Urbano IPPUR de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, Fabricio de Oliveira. 

Para el inicio del 2014 en el marco del convenio interadministrativo a 3 años vigente entre la Personería y la Universidad Nacional de Colombia, la dinámica del observatorio continúa inventariando y sistematizando información y documentación sobre dichos procesos en el municipio de Medellín. 

Dentro de las limitaciones presupuestales para el inicio de la fase de implementación y la relevante información producida actualmente, las partes acuerdan –en agosto de 2014-comenzar la Fase II con un Acta de Trabajo a 3 meses que aborde la organización y sistematización de la información producida en el año 2013, el diagnóstico en sitio y la puesta en marcha de la plataforma. Dentro de esta etapa, y como una actividad de mayor importancia, innovación e impacto, se inicia la FORMACIÓN DE INVESTIGADORES COMUNITARIOS. Se promueve la comprensión y aprehensión de los derechos en el propio territorio como garantía y protección frente ante la problemática de desalojos y desplazamientos de población generada por obras de desarrollo, riesgos y desastres y violencia socio-política. 

Luego se realiza el diagnóstico en sitio previa formación en instrumentos de recolección de información. Partiendo de este propósito general se estructura el desarrollo de esta corta etapa con tres componentes: Investigativa, formativa e implementación de la Plataforma. 

La Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, desarrolla esta propuesta a través de las escuelas de Planeación Urbano-Regional, Hábitat-Cehap y Medios de Representación. 

Enlaces


Regresa la epopeya Griega


Este domingo 5 de julio los griegos fueron a las urnas a decirle sí o no a la refinanciación de su deuda pública (“rescate” se le llama) que les ofrecía la Troika (Fondo Monetario Internacional + Banco Central Europeo + Unión Europea). El resultado ha estremecido no solo a ese continente sino al mundo entero, que en esta era de globalización neoliberal vive bajo la dictadura de las instituciones financieras internacionales. Ya no un gobierno de Izquierda, el de Syriza, ni un presidente díscolo, Alexis Tsipras, ni un grupito de indignados, sino un pueblo entero mediante un certamen democrático, se ha levantado para decirle al poder financiero europeo: ¡NO, gracias! 

El nuevo gobierno griego dejó de pagar a sus poderosos acreedores 1.550 millones de euros, obligación que se venció el 30 de junio, asfixiado por un largo proceso de recortes en las nóminas oficiales, reducciones en salarios, subsidios y pensiones, privatizaciones y aumentos de impuestos, todo para satisfacer las duras condiciones que le dictaba el supra-gobierno de la Eurozona encarnado en los grandes bancos. 



Si las instituciones financieras no actuaran de manera similar en todo el mundo, y sus víctimas no fuéramos las mayorías en todos los países, el problema sería difícil de entender. Pero veamos que no: esas instituciones son siempre muy “generosas”; tanto que al que no puede pagar, le ofrecen más préstamos para que lo haga. Esa estrategia de prestar de nuevo para proveer liquidez, se va convirtiendo en un círculo vicioso que arruina a los clientes, mientras los prestamistas se quedan con los bienes, y con los países cuando se trata del poder financiero globalizado. Esos nuevos desembolsos a los clientes, desde luego, no son graciosos, sino que van acompañados de exigencias cada vez más duras y más difíciles de cumplir. Es entonces cuando los gobiernos nacionales, de los cuales hacen parte muy importante los banqueros, aprietan el cinturón de la gente, de la gente que no tiene poder, de las grandes mayorías. 

Esto último, apretar mucho más el cinturón de la gente, fue lo que no hizo el gobierno de Syriza ante las nuevas exigencias de la Troika para el nuevo “rescate”. Syriza es una coalición de Izquierda que llegó al poder en enero de este año, bajo la consigna central de luchar contra la austeridad y las privaciones que sufre la población, sometida desde hace cinco años a los cobros abusivos de intereses refinanciados. Este es el origen del referendo que tuvo lugar el domingo 5 de julio. Su propósito fue convocar al pueblo griego para que en forma democrática decidiera si mantenía o no el mandato de plantársele a los poderes financieros y exigir otra renegociación que respete unas condiciones de dignidad para los griegos, tan europeos como los alemanes, los franceses, los finlandeses o los belgas. 



El pueblo griego está hoy celebrando en las calles. La Zona Euro y sus bancos en cambio, siguen amenazando con días peores a los ya vividos. Empieza a desatarse una ola de solidaridad mundial con el pueblo de Grecia. Es mucho lo que se juega, ante todo porque nunca el capital financiero global había sido retado por una ciudadanía nacional en forma tan contundente y directa. Aquí entonces, estamos ante la confrontación entre la democracia y el poder de facto del dinero, entre la democracia y unas tecnocracias elegidas por nadie para dictar la política económica de los países y afectar las condiciones de vida de las mayorías ciudadanas. 

¡Hasta dónde ha llegado el neoliberalismo! Los manuales de economía explican todas las cartas a jugar cuando cae el PIB, cuando hay inflación, recesión, desempleo, desbalances y crisis económicas de todos los colores. Pero esos manuales no sirven para la mayoría de países de la bella Europa, porque todos están amarrados al euro y el euro está en el bolsillo de la Troika. Sin moneda nacional, sin política económica nacional, y gobernados por un banco central autónomo, esas naciones están condenadas a la división entre las “viables” y las “no viables”, clubes de ricos y clubes de pobres, “norte” y “sur” dentro de un mismo pequeño continente. Lo que empieza a dibujarse es un proyecto nada unitario, donde hoy es Grecia la castigada pero algunos de sus vecinos tienen ya las barbas en remojo. 

El daño está hecho. La economía griega está en bancarrota y el triunfo del NO en el referendo tampoco le devolverá los equilibrios. Lo importante es que la movilización popular logró politizar el problema, sacarlo de las sumas, las restas, las cifras y las operaciones financieras. El asunto quedó en blanco y negro: a Europa como al resto del mundo, la gobiernan los bancos o la gobiernan las autoridades políticas que eligen los ciudadanos. ¿De cuándo a acá los estados nacionales entregaron sus atribuciones y su autonomía económica al capital financiero corporativizado? 


 Lo que los griegos han logrado es poner la negociación de su deuda en otros términos. Le han dicho a sus acreedores que no pagarán con su dignidad, que parte de la deuda debe ser condonada porque es injusta y es ilegítima. El triunfo holgado del NO, a pesar de las amenazas veladas de la Troika, es pues, una derrota al chantaje proveniente del FMI, el BCE y sus dolientes de ocasión, los gobiernos de Alemania y Francia. 

Grecia tenía poco que perder. Aceptar el “rescate” hubiera sido prolongar su larga agonía y mantenerse indefinidamente humillada; cualquiera entiende que su deuda, 175% del PIB, es simplemente impagable. Uno de los escenarios posibles, aunque suena extremo, sería la salida de ese país de la Eurozona. Es un hipotético futuro no deseado por los griegos pero insinuado por la Troika, que puede significar el golpe más duro hasta hoy recibido por el gran proyecto de la integración europea. 

El sacrificio de los griegos viene de cinco años atrás, y su permanencia en la zona del euro amenaza prolongarlo. La voluntad que se impuso el 5 de julio es precisamente salir de ese atolladero de los intereses y los plazos imposibles, pero habrá sacrificios porque el daño no es fácilmente reversible. Los banqueros internacionales tienen ya en sus arcas los salarios, pensiones y subsidios dejados de pagar, los incrementos de los impuestos decretados y las empresas griegas privatizadas. Nada de lo mal habido será devuelto ni los despojados serán reparados. Como si fuera poco, los bancos locales quedaron ilíquidos y los cuenta-habientes solo pueden retirar por estos días, hasta 60 euros diarios. 

 
En pocos días estarán de nuevo las partes en la mesa de negociación. Pero la atmósfera será otra. Ahora el “rescate” correrá por cuenta del pueblo griego, quien deberá terminar la lección que empezó este 5 de julio: el rescate de su dignidad. Si la cultura occidental no se entiende sin Europa, Europa es inconcebible sin la cultura griega, sin ese país sureño de 11 millones de habitantes y 1.400 islas, quizá el primero del que oímos hablar en los bancos escolares y el que siempre viene a la mente cuando nos hablan de filosofía, de ciencia, de arte y política. 

Los gobiernos neoliberales que precedieron al actual, son ciento por ciento co-responsables de esta nueva tragedia griega. Unos liberales, otros conservadores, otros socialdemócratas, recibieron a dos manos los empréstitos y a dos manos los malgastaron, al tiempo que ponían al pueblo a pagar lo impagable; empeñaron el país y los ingresos de la gente sin contemplación ni medida. 

El neoliberalismo es el credo no solo de la Troika sino de casi todos los gobiernos del siglo XXI en los cinco continentes; es el ideario del capitalismo del siglo XIX desempolvado hoy, para reducir los pueblos a la miseria y hacer crecer la riqueza de minorías cada vez más exiguas. En el neoliberalismo las instituciones financieras no solamente gobiernan nuestras vidas, sino que gobiernan también los países; sus frías cifras remplazan paulatinamente a las leyes; son el reloj que ya no marca las horas y los minutos sino los indicadores económicos de cada momento. 


La hora de los gobiernos neoliberales, ha sido también la hora de la mezquindad. El FMI y sus socios no han podido ocultar que su intransigencia frente a Atenas se fundamenta en un cálculo político sobre las posibles consecuencias de un efecto “contagio”. Si bien el izquierdista gobierno de Syriza y Alexis Tsipras salió fortalecido del referendo, una negociación exitosa con la Troika lo puede catapultar a un liderazgo ya no nacional sino de dimensión regional que puede abarcar todo el sur de Europa, compuesto de naciones azotadas por el euro, donde sobresale España, igualmente con una Izquierda joven y en ascenso que lidera el movimiento Podemos de Pablo Iglesias.
 
La dureza contra Grecia ha querido ser ejemplarizante. Pretende que a nadie se le ocurra a futuro desacatar las directrices que llegan del norte, desafiar la arquitectura financiera neoliberal de Europa y por lo tanto, elegir gobiernos a la izquierda de la socialdemocracia tradicional, que subviertan el orden dictatorial ilustrado que reina en ese continente. La señora Christine Lagarde, francesa y directora gerente del FMI, que hace poco mandó a los griegos a pagar sus impuestos, se dice ahora dispuesta a ayudar a Atenas pero luego anuncia que no habrá nuevos créditos debido a las políticas de Tsipras sobre el cese de pagos. Las altas autoridades de la Troika hacen consultas sin lograr ponerse de acuerdo. Pero el problema se agranda con las horas: ¿Cómo negociar sin estimular el efecto “contagio”? ¿Cómo mantener la unidad de la zona Euro, así sea formal? ¿Cómo preservar la fortaleza del euro frente al dólar? ¿Cómo derrotar políticamente al gobierno de Syriza? y además, ¿Cómo mantener la legitimidad de las tecnocracias, que a la larga soportan la gestión y la operatividad de las grandes instituciones? 


Cuando en Grecia, en Colombia o en cualquier país del mundo, los ciudadanos eligen gobiernos, depositan en ellos mandatos, soberanía, funciones y atribuciones. Por lo tanto, cuando no son esos gobiernos los que pueden manejar los conflictos y las situaciones que vive la gente, la democracia representativa se convierte en ficción. Más grave aún, cuando esas atribuciones son transferidas o usurpadas por poderes ajenos a los nacionales. La democracia representativa ha salido también mal librada en el referendo griego. Tsipras y su equipo lo que han hecho es privilegiar la participación y la expresión democrática directa, renovando el mandato conferido por los electores solo seis meses antes. La renovada fuerza democrática de ese mandato deberá ser ahora respetada por toda Europa. 

La decisión de llevar a una votación pública el tema de la deuda y la austeridad, fue tildada de “populista” por algunos. Lo que les hubiera gustado pero no lo confiesan, es un manejo autoritario y a puerta cerrada de los intereses y las condiciones de vida de la población, para seguirla llevando como rebaño a la humillación colectiva en que vive actualmente gran parte de la humanidad. Solo la democracia participativa ha hecho posible el NO del pueblo griego a quienes pretenden subyugarlo por cien años más.

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