Ponencia: La articulación del Sujeto socio-político para la transformación de los territorios urbanos - Foro Social Urbano Alternativo y Popular

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3 de abril de 2014

Ponencia: La articulación del Sujeto socio-político para la transformación de los territorios urbanos


Medellín del 5 al 9 de abril.
Colectivo: Movilicémonos Pueblo

Mesa de trabajo: La articulación del Sujeto socio-político para la transformación de los territorios urbanos

“¿La ciudad concebida como un todo, o constituida por sus partes disímiles, contradictorias, diferentes?”

La política no es una gestión, sino la creación organizativa, social y cultural de un nuevo sujeto histórico para la transformación”.

“¿Cómo constituir desde las clases populares al sujeto consciente, activo, organizado, dotado de objetivos que sea capaz de crear una cultura de vida (en la ciudad ha predominado una de la muerte) y de materializar su proyecto de vida nueva en la escena social, política y cultural?”

1     


       Introducción

Vivimos en una sociedad determinada por el sistema capitalista cuya forma conocida y destructiva es el neoliberalismo. La clase dominante es la principal y única beneficiaria, tanto por sus intereses de clase como por la acumulación de riquezas y de ahí la defensa que hace, de dicho modelo de sociedad. Para ello cuenta con instrumentos y medios de poder históricos desde los cuales ejerce una abierta (a veces encubierta) guerra social contra el otro sujeto histórico, los sectores populares, (potenciales constituyentes del poder alternativo) que  desafía su hegemonía.

Entre los medios con que cuenta la clase dominante para defender su poder y el modelo de sociedad existente, está la máquina estatal cuyo brazo militar (en el caso colombiano también paraestatal), policial, judicial y legislativo cumple el papel de reprimir y suprimir toda lucha social que busque la transformación del sistema capitalista por otro cuya esencia sean el buen vivir y la vida digna para todos y no para una minoría.

Cuentan, además, con otro medio de poder más sutil pero con claro contenido de clase, cuya influencia ideológica y política sobe la mente de la población es clave en el mantenimiento del statu quo: los grandes medios de comunicación o medios de alienación masiva como la radio, la TV, los periódicos, la cultura, el Internet, etc., encargados de reproducir el modelo de vida capitalista - consumista.

Existe otra alternativa al actual sistema capitalista por explorar e imaginar desde los sectores sociales y populares. Y hay condiciones objetivas y subjetivas que juegan a favor de un cambio sistémico.

La idea aquí no es describir o explicitar el único sujeto de cambio sino quiénes los constituirían. Lo cual está ligado tanto a su constitución como al de un nuevo orden social, político y cultural (una sociedad democrática-popular donde predomine la democracia participativa y directa por encima de la delegataria que se ha impuesto históricamente).

De ahí la importancia de debatir la constitución, es decir, la conformación vía articulación de ese sujeto histórico del cambio que caracterizamos como pluridiverso y múltiple, y que existe latente en las organizaciones y movimientos sociales que realizan su trabajo y accionar popular en las urbes. Pues, si no se comprende bien quiénes constituyen el nuevo sujeto político del cambio en Colombia y cómo se articula en un gran movimiento nacional por la paz con justicia social para el buen vivir, sería un esfuerzo inútil emprender cualquier estrategia en este propósito, más si cuando se hace referencia al sujeto histórico se entiende por éste inequívocamente a la clase obrera, concepción que prevaleció a lo largo del siglo XX y cuyo eco alcanza hoy hasta nuestros días.

La mesa de trabajo que hoy nos convoca busca debatir y dar algunas puntadas sobre este importantísimo tema a la hora de plantearnos la necesidad de la articulación e integración del movimiento social urbano.
Los movimientos sociales y políticos tienen aún poca consciencia política sobre la falta de un plan de trabajo y hoja de ruta para contribuir en la articulación del movimiento social urbano. Contrariamente, hay bastante conciencia del destacado y activo papel que vienen cumpliendo el campesinado, el sector indígena y afrodescendiente en la movilización, el paro y lucha popular a nivel regional y nacional. De hecho estos sectores junto a pequeños y medianos productores cafeteros, agrícolas y mineros, han sido actores centrales del histórico Paro Nacional Agrario que sacudió y puso en vilo al gobierno de Santos y las instituciones estatales.
Reconocer este hecho concreto, implica deducir el contrario: que el movimiento social urbano es el gran ausente de las luchas sociales y políticas que hoy se dan en Colombia. Cuando hablamos de su ausencia en tanto que sujeto de cambio, es en el sentido organizativo y unitario, es decir, su carácter fragmentario, atomizado y sectorial acentúan su dispersión y desarticulación del conjunto de luchas que se vienen dando a nivel nacional. Afirmar esto no implica negar las luchas sectoriales que se vienen dando en temas como la salud y la educación, por ejemplo, donde diversos sectores han jugado un papel destacado.

 2.  Isabel Rauber y los nuevos sujetos de transformación en América Latina

Consideramos el trabajo de la filósofa, profesora universitaria y educadora popular argentina Isabel Rauber, América Latina: Movimientos sociales y representación política (2003),[i] un valioso aporte para este debate. En los comentarios que hay en la introducción a su libro por el filósofo marxista húngaro y profesor universitario István Mészáros, [Teoría de la alienación de Marx  (1970); Filosofía, Ideología y Ciencia Social (1986);  El Poder de la Ideología (1989); Más allá del Capital(1995); El siglo XXI: Socialismo o Barbarie?(2003)]; me apoyaré para presentar algunos aportes teóricos y análisis sobre la discusión sobre el sujeto histórico de transformación.

Isabel Rauber sostiene la siguiente hipótesis: la tradición del pensamiento marxista europeo que fue ampliamente seguida en América Latina por partidos y movimientos de izquierda a lo largo del siglo XX, parte de una fractura entre clase y partido de clase, que además reducía la clase o el proletariado a la clase obrera industrial considerando a ésta como el único sujeto histórico de la revolución social. Se decía que la clase obrera al no poseer medios de producción hacía de sujeto dentro del modo de producción y explotación, debido a su condición objetiva y estructural. Pues la clase lleva en su consciencia estructuras (mentales) que la convierten objetivamente en la llamada a poner fin a su condición de clase explotada y de esta forma a la explotación general de la sociedad, liberando al mismo tiempo a los demás sectores sociales del pueblo de dicha explotación. Es decir, la clase obrera o proletariado tenía la misión histórica de producir la liberación de la sociedad remolcando tras de sí, como vanguardia de un proceso revolucionario emancipatorio al que se unían subordinadamente otros sectores o grupos sociales y culturales que han sido históricamente representativos en América Latina: campesinado y pueblos originarios.

En el caso colombiano habría que preguntarse cómo es esta relación, es decir, cuál es el sujeto político de transformación o el movimiento que viene jalonando el proceso de lucha y cambio, por un lado; y si este movimiento que encabezan campesinos/pueblos originarios/afro-descendientes se basta a sí mismo para llevar a cabo las grandes transformaciones que demanda la sociedad. A partir de ahí es que cabe la pregunta por los sectores urbanos diversos, múltiples y plurales que existen fragmentados y desarticulados en las urbes, que además constituyen la inmensa mayoría de la población colombiana.
El profesor István Mészáros, en la introducción al libro de Isabel Rauber, plantea temas que tienen que ver con la crítica del sistema y la transformación radical de la sociedad en momentos de crisis irreversible del sistema hegemónico capitalista. Para él, el aporte de la educadora argentina radica en que aborda en el momento oportuno la tarea histórica de la rearticulación radical del movimiento socialista en medio de la profunda crisis estructural del capital. Enfatiza, asímismo , la necesidad de una revaloración crítica de las estrategias pasadas y presentes que hemos tenido como guías en la lucha contra el predominio del capital sobre el trabajo.

Sobre el papel que han jugado los partidos socialdemócratas y reformistas, incluyendo los comunistas, que han pretendido cambiar significativamente el sistema pero a través de cambios menores dentro de los límites impuestos por el capital, sostiene que ha habido un fracaso histórico de los movimientos y partidos (de izquierda, comunistas, socialistas, etc.), que además no han sido reconocidos por los movimientos políticos parlamentarios tradicionales. Lo que han conseguido socialdemócratas y reformistas, según el profesor Mészáros, es revitalizar temporalmente el sistema mismo. Admitir el fracaso histórico de la socialdemocracia y los partidos reformitas de izquierda lleva a una conclusión inevitable: que el impacto permanentemente paralizante del parlamentarismo…no puede ser eludido por más tiempo.

La idea de que íbamos sumando en cada pequeña conquista hasta llegar al desenlace final del cambio estructural del orden social dado (capitalista) ha llevado a lo contrario, afirma el filósofo. El sistema hegemónico descubrió en el transcurrir histórico, que cuando se presenta una crisis estructural y se le achica el espacio para la expansión sin obstáculos del capital, no habría problema en revertir de nuevo el orden de las cosas a través de legislaciones anti-laborales, la implementación del neoliberalismo y el sometimiento de los gobiernos de todos los colores políticos a la agenda mundial del capital (FMI, Consenso de Washington, etc.), expropiar de nuevo al Estado del bienestar de las conquistas históricas de las clases desposeídas y devolver a manos privadas la vasta riqueza social (lo público) obtenida del trabajo de cientos de millones de trabajadores y trabajadoras. Palabras más palabras menos, es lo que han conseguido a través de la implementación del modelo neoliberal.

Para el filósofo marxista el movimiento socialista enfrenta un difícil dilema: la oposición entre las pequeñas conquistas (objetivos inmediatos) y el objetivo final (cambio del sistema hegemónico capitalista por uno radicalmente diferente, socialista). Sin embargo, el capital cuenta aún con un margen peligrosamente estrecho para su acumulación (ganancias), a pesar del fin de su fase expansionista y relativamente calmada, es decir, sin grandes disturbios que amenazaran su supervivencia como sistema. Lo que necesitamos en nuestro tiempo, afirma, es que las conquistas inmediatas o pequeñas ganancias que le arrebatemos al capital, sólo son posibles de sostener en la medida en que hacen parte integral de la ´alternativa hegemónica´ del movimiento socialista al orden establecido. Entonces lo inmediato estratégico (conquistas inmediatas) tendría que estar ligado e integrado a lo estratégico a largo plazo (fin último) con la primacía del último sobre el primero.

La necesidad urgente y estratégica del momento para el movimiento social y político,  es decir, del sujeto social emancipador, es plantearse como alternativa hegemónica al sistema capitalista dominante. Sin embargo, las demandas tangibles del movimiento social en tanto que sujeto emancipador no pueden ser sustituidas por postulados abstractos de un sujeto histórico genérico. ¿Cuál es entonces el sujeto histórico de las transformaciones, el agente social emancipador? Ese agente histórico, sostiene Mészáros, ya no es una vanguardia exclusiva vinculada al trabajo industrial (la clase obrera, el proletariado) porque históricamente vivimos siempre bajo una permanente y creciente proletarización de la sociedad y correspondiente a ello, la necesidad de desarrollar una conciencia comunista masiva, es decir que incluya a la gran mayoría de la población explotada y alienada del planeta, y no únicamente al proletariado histórico o de la época clásica.

El agente social de la emancipación abarca una multiplicidad de grupos sociológicos, los cuales son capaces de coligarse en un poder efectivo transformador dentro de un marco estratégico adecuado de orientación, asegura István Mészáros en la introducción al trabajo de Isabel Rauber, y seguidamente apunta: El núcleo estratégico de esos grupos no puede ser el ´trabajo industrial´, sino el trabajo como antagonista estructural del capital. Esto porque combina los variados intereses de la multiplicidad de grupos sociales en el lado emancipatorio. Todos estos grupos, con un mismo interés estratégico, juegan un activo y trascendental papel en el aseguramiento de la transición a un orden social cualitativamente diferente.

Hay que superar entonces la ´sectorialidad´, el papel exclusivo de este o aquel sector social, a través de la rearticulación del movimiento socialista en tanto que agente social emancipatorio por la transformación radical del orden social existente. Establecer una manera nueva de ser y de operar, de actuar y de articularnos para superar el modo de ser del sistema capitalista que se distingue precisamente por subordinar estructural y jerárquicamente el trabajo al capital.

Para darle mayor énfasis a sus afirmaciones e ideas para la acción, cita una de las tesis centrales del libro de Isabel Rauber: ´Se trata de un nuevo movimiento político-social articulado desde abajo sin subordinaciones jerárquicas entre los distintos actores, sin vanguardias iluminadas ni sujetos de primera, de segunda o de tercera clase. [De…] construir redes, nodos de articulación social basándose en la profundización de la democracia y la participación y en el despliegue de relaciones horizontales de articulación.´

La reconstitución del movimiento socialista ´desde abajo´ sobre las bases de una igualdad sustantiva, es la precondición necesaria para encarar el desafío histórico que confrontamos. Son productores libres asociados los que precisa una nueva era social y política, si pretendemos que sea radicalmente diferente a la existente.

   3. Por el derecho a la ciudad, por ciudades para la vida digna para todos. De ciudad excluyente, innovadora, violenta e inequitativa a una humana, digna, incluyente y sin miseria

 “El derecho a la ciudad no es simplemente el derecho de acceso a lo que ya existe, sino el derecho a cambiarlo a partir de nuestros anhelos más profundos”.[ii]

Esta afirmación del historiador y arquitecto David Harvey, es un buen comienzo para anunciar en orden de prioridades qué objetivos nos trazamos con esta discusión.

Si bien es cierto lo que afirma el historiador David Harvey, que ´la ciudad no ha sido nunca un lugar armónico, libre de confusión, conflictos, violencia, ´ y donde la calma y el civismo son más bien la excepción y no la regla en la historia urbana, también es cierto que la ciudad ha demostrado ser una forma social notablemente elástica, duradera e innovadora. En tal sentido cabe la pregunta: ¿De qué derechos hablamos? ¿Y de la ciudad de quién?

A Medellín se la conoce, además de innovadora y moderna, como una de las ciudades más violentas e inseguras del mundo. Las estadísticas oficiales sobre homicidios así lo indican. A pesar de que ha habido una disminución de las tasas de homicidio, la violencia y los asesinatos continúan siendo uno de los principales problemas de la ciudad. No hemos conocido un período relativamente largo y estable que indique un cambio significativo que rompa dicha tendencia.

A lo anterior hay que sumar el impacto que ha producido en la ciudad y sus habitantes un fenómeno social como el desplazamiento forzado. No se conoce con exactitud las cifras de la población[iii] que ha sido obligada a abandonar sus tierras, pertenencias y familias en el campo para enfrentarse a una vida indigna, insegura y llena de carencias en una urbe como Medellín.

En Medellín ha predominado una concepción tradicional de seguridad. Visión securitaria que se ha impuesto durante las administraciones municipales en los últimos veinte años y que no logró romper el largo ciclo de violencia e inseguridad que viven los y las habitantes de las comunas periféricas; así como tampoco transformaron sustancialmente las condiciones de desigualdad social y pobreza que ha caracterizado la vida de la mayoría de sus habitantes.[iv]

Bajo este contexto y práctica securitaria dominante nos preguntamos: ¿Cómo articular los temas de agenda por la defensa de la vida, de lo público, por la solución política del conflicto social y armado, por la paz con justicia social, por una apertura democrática para una real participación las comunidades y el sector popular en los procesos e instancias políticas que afectan directamente sus vidas? Temas como la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, los presos políticos y de conciencia, las luchas de las mujeres, de la diversidad sexual, cómo  con los integramos a las dinámicas sociales y políticas específicas de la urbe?  ¿Cómo crear cultura de vida en una ciudad donde predomina una de muerte? Así mismo, ¿cuál es y cómo debe ser el método de trabajo en los barrios y comunas? ¿Cómo volver a construir tejido y movimiento social urbano teniendo en cuenta las condiciones de violencia y control territorial que predominan en los barrios y comunas?

Lo anterior nos lleva a plantear de nuevo qué sectores conforman el sujeto político de transformación, y cuál sería la ruta a seguir para una articulación acertada del movimiento urbano. Sin avanzar en este punto sería infecunda la pregunta por el derecho a la ciudad. Por eso afirmamos que en las ciudades colombianas al interior de los movimientos y organizaciones urbanas no se ha discutido y definido una cuestión tan fundamental como el papel y lugar del sujeto político y social para la transformación del contexto actual.

Sobre este tema sigue imperando una concepción basada en una interpretación del marxismo del período clásico del desarrollo industrial, que afirma que el sujeto histórico de la emancipación es el proletariado encarnado en la clase trabajadora organizada en el partido obrero. Esto ha llevado a continuar insistiendo en viejos estilos, métodos y concepciones para las condiciones actuales que son muy diferentes desde el punto de vista de la relación trabajo-capital y proletarización, como lo plantean arriba Isabel Rauber e István Mészáros.

La pregunta es, ¿cómo responder a una realidad social donde el obrero sindicalizado y consciente ha sido reemplazado por una masiva proletarización, donde los llamados trabajadores informales superan estadísticamente a los formales, con millones de desplazados y víctimas de la guerra, miles de mujeres cabeza de familia y millones de jóvenes de sectores populares sin opciones dignas de vida, situación y realidad que caracteriza la vida social en las ciudades hoy? Este proceso de transformación radical y socialmente catastrófico es resultado del modelo neoliberal  que nos ha llevado a una la globalización destructiva. Es lo que István Mészáros e Isabel Rauber llaman la proletarización total de la vida. Entonces la respuesta por el sujeto histórico de transformación no puede seguir siendo el proletariado organizado en el partido de la clase como sujeto único sino un sujeto múltiple y pluridiverso constituido por todos los sectores sociales que arroja constantemente a la proletarización masiva el sistema imperante.  

A partir de estos elementos teóricos y políticos preguntamos entonces:

¿Cómo caracterizar lo que denominamos sector popular? ¿Hay que hacer una diferenciación de cada uno de los componentes del llamado sector social? ¿Cuáles son las condiciones de vida, qué capacidad de incidencia e influencia en el poder político, social, económico y cultural de la ciudad tiene cada uno de las partes constitutivas del sector popular? ¿Cómo se articulan, se relacionan, interactúan los distintos sectores sociales, políticos y culturales en la urbe? ¿Está el Movimiento Social en condiciones, cuenta con la propuesta, la metodología y la capacidad organizativa, para aportar en la articulación del sector social urbano?

De ahí la importancia de construir una ruta común adecuada que permita articular y constituir al sujeto político de cambio. Sujeto latente en cada sector social, cultural, político, barrial, comunal, colectivo, como los desplazados, las víctimas del conflicto, los millones de desempleados o trabajadores informales, mujeres cabeza de familia, las miles de familias desconectadas de los servicios públicos domiciliarios, etc. De avanzar en esta dirección sería posible su articulación con el Movimiento Social Urbano para plantearse las luchas, la agenda (pliego) y las conquistas por el derecho a la ciudad para el buen vivir. Por eso vale preguntarse: ¿Y éste arisco y paciente topo, dónde está?

Para superar el estado de paralización y atomización, donde cada sector existe aisladamente y con su mirada puesta en su pequeño exclusivo reivindicativo, el movimiento social urbano necesita reconocer que si bien en las ciudades actúan, luchan y resisten un conjunto amplio, plural y diverso  de sectores sociales, se cuenta con condiciones objetivas y subjetivas para dar el salto hacia la constitución del sujeto de cambio para poder enfrentar como un solo Sujeto social lo que nos oponemos (el modelo de ciudad innovadora, excluyente, inequitativa y violenta neoliberal; la oligarquía bicentenaria y local; los TLCs;  la desconexión de los servicios públicos domiciliarios; los desalojos forzosos, expropiación y expulsión de nuestras viviendas y barrios producto del modelo de ciudad y el Cinturón Verde Metropolitano;  la hegemonía mediática; la estigmatización de los movimientos sociales y la oposición, etc.)

1
     Conclusiones

Debatir qué Sujeto político popular se requiere para la transformación de los territorios urbanos significa, al menos, tener claro tres cosas: una, que el sujeto político urbano está ausente del conjunto del movimiento social encabezado por los campesinos; dos, que su constitución es a partir de los sectores diversos y múltiples que hoy actúan de manera dispersa y desarticulada en las ciudades; y finalmente, que avanzar en esta dirección sería dar un salto cualitativo hacia la unidad con el movimiento agrario, afro-descendiente e indígena.    

En la ciudad, y en general en el país, se viene dando un proceso de encuentro, unidad y coordinación de distintas plataformas sociales, organizaciones, colectivos culturales y organizaciones barriales como escenarios donde se debaten los distintos modelos de ciudad que coexisten contradictoriamente. Este proceso de acercamiento y coordinación entre plataformas sociales y organizaciones urbanas y agrarias arroja como resultado una mayor conciencia de los faltantes y las dificultades que tenemos que superar, de la necesidad no sólo de articular y potenciar el movimiento social urbano, sino contribuir a su encuentro, solidarizarse con sus luchas y buscar nuevas formas de organización una vez esté claro qué papel juega el sujeto de transformación urbano en el conjunto de las luchas que se vienen librando y las que están por librarse en las ciudades y en Colombia.

Por eso insistimos en ver este Foros Social Urbano Alternativo y Popular no como una meta en sí, sino como un momento, muy importante, en el largo y complejo proceso de reconstrucción y constitución del sujeto político de transformación donde el “sector urbano” es la otra parte fundamental del movimiento social, para apostarle a cambios más de fondo, menos coyunturales y particulares o sectoriales y dar el salto en la integración, articulación y unidad con el conjunto del movimiento social y político que hoy se moviliza y lucha por el cambio de sistema.

Finalmente, es válido señalar que este Foro nos debe dejar como insumos y aportes para las acciones, movilización y unidad del movimiento social urbano, elementos de un pliego de lucha para la ciudad que queremos y soñamos. Esos elementos del pliego, tendremos que seguir enriqueciéndolos a partir de la relación con las organizaciones de base si seriamente nos vamos a plantear el tema de la transformación de la ciudad excluyente, violenta e inequitativa hacia una ciudad de derechos, libertades, en paz, humana, incluyente, equitativa donde la democracia no sea un mero eslogan sino la concreción de la vida digna. Sin desconectados, sin desplazados, sin violentados ni violentadas, sin miles de indigentes, ni miles de niños y niñas, adultos y adultas  recorriendo calles y buses de atestadas y congestionadas ciudades rebuscando un sustento mínimo para sus vidas a través de formas inhumanas e indignantes.
   


[i] Rauber, Isabel: América Latina: Movimientos Sociales y representación Política. Ediciones Desde Abajo. 2003
[ii] Derecho a la Ciudad: por David Harvey
[iii] Según la Personería Municipal, a Medellín llegaron 67.164 personas desplazadas entre el 2004 y el 2008.

”El pasado 1 de marzo, la revista WSJ [en] anunció que Medellín había sido elegida como la ciudad más innovadora del mundo en el concurso City of the Year organizado por el Urban Land Institute (ULI). El mismo día, la prensa reportó que la alta comisión de los derechos humanos de la ONU calificó a la ciudad como una de las más desiguales del mundo debido a los asesinatos, las desapariciones, el desempleo, la guerra entre combos delincuenciales y el control de éstos en algunos barrios.”
“Medellín deberá aprovechar el reconocimiento de la ciudad más innovadora del planeta para disminuir con creatividad la pobreza que sufren las familias que viven en zonas de conflicto, afirmó Todd Howland, representante de las Naciones Unidas en Colombia. 
La ciudad, que también está en la lista de las más desiguales del mundo, según un reciente estudio de la ONU Hábitat, deberá esforzarse para ofrecer oportunidades a las personas que viven en zonas vulnerables y que están a merced de bandas criminales.”

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